JOSÉ MARÍA MORELOS, Quintana Roo, 11 de febrero. – Los impactos de la agricultura industrial sobre el medio ambiente obligan a replantear con urgencia los modelos actuales de producción y consumo de alimentos, advirtió Steve Gliessman, profesor emérito de la Universidad de California en Santa Cruz y reconocido internacionalmente como el “Padre de la Agroecología”.
El especialista sostuvo que la humanidad atraviesa un momento decisivo para transformar de fondo el sistema alimentario, al considerar que el modelo industrial dominante no es sostenible ni sustentable a largo plazo.
Gliessman afirmó que la agricultura industrial degrada el suelo, contamina el agua y reduce la biodiversidad, elementos fundamentales para la supervivencia de los ecosistemas y de las comunidades rurales. En contraste, subrayó que el pequeño productor tiene mayores posibilidades de ofrecer alimentos de calidad y fortalecer una relación más directa y responsable con los consumidores.
El académico planteó que la clave está en reintroducir la diversidad, no solo biológica sino también cultural, como base de un sistema agrícola más resiliente. Consideró que apostar por un único modelo industrial limita las alternativas y vulnera tanto el medio ambiente como las tradiciones campesinas.
Desde su perspectiva, proteger la cultura de la gente del campo es una condición indispensable para preservar la vida misma, ya que las prácticas agrícolas tradicionales contienen conocimientos acumulados que permiten producir sin agotar los recursos naturales.
El mensaje del especialista apunta a que la transición hacia la agroecología no es únicamente una estrategia productiva, sino una respuesta estructural frente a la crisis ambiental global.