Alertan sobre migrantes de la zona maya atrapados en adicciones en EE.UU.

JOSÉ MARÍA MORELOS, Quintana Roo, 17 de marzo. – Lo que comenzó en los años 80 como una esperanza de progreso para cientos de jóvenes de Peto, Yucatán, hoy refleja una realidad más compleja: el “Sueño Americano” convertido en una dolorosa diáspora marcada por abandono, adicciones y pérdida de rumbo.

Durante ese periodo, la falta de oportunidades laborales y productivas impulsó a decenas de jóvenes a migrar hacia Estados Unidos con un objetivo claro: enviar dinero a sus familias y mejorar sus condiciones de vida.

De acuerdo con el investigador Bernardo Caamal Itzá, muchos de ellos partieron con proyectos definidos, como terminar sus casas o apoyar las actividades agrícolas familiares, consolidando una dinámica migratoria que se extendió por décadas.

Sin embargo, el paso del tiempo transformó ese sueño en una realidad adversa para muchos migrantes, especialmente aquellos que carecían de una estructura familiar sólida o de redes de apoyo.

El especialista advirtió que esta situación ha derivado en casos donde los migrantes terminan en situación de calle, enfrentando problemas graves de alcoholismo y drogadicción, particularmente en la costa oeste de Estados Unidos.

Relató que esta problemática no es teórica, sino una realidad documentada en visitas a centros de rehabilitación, donde encontró a personas en condiciones críticas, algunas con severos daños físicos o viviendo en total abandono.

Este fenómeno, explicó, no es exclusivo de Peto, ya que municipios como José María Morelos reflejan patrones similares de migración, lo que sugiere que muchos jóvenes de la zona maya podrían estar enfrentando situaciones similares en el extranjero.

La migración, que alguna vez representó una vía de esperanza, hoy también evidencia los riesgos sociales y humanos que enfrentan quienes parten sin redes de apoyo ni acompañamiento, dejando tras de sí historias que pocas veces se cuentan.

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