EL AVISPERO | Espejito, espejito… No llegamos todas

Diana García

Con tantos problemas que el país enfrenta: desaparecidos, seguridad, salud, economía, las presiones de Estados Unidos, un largo etcétera. Uno pensaría que el régimen gubernamental estaría ocupado en resolverlos. Pero, en el Senado de la República, parece que la prioridad de las legisladoras es el salón de belleza, las uñas, las pestañas, el “tinte”, como si se tratara de la sala de casa, una afrenta total para los millones de personas en México, que para para llegar al trabajo presentables, despiertan entre 4 y 5 de la mañana.

Pero, para la Presidenta de la Mesa Directiva del Senado de la República, Laura Itzel Castillo Juárez que sus compañeras lleguen a “peinarse” en el trabajo, es algo “normal”, incluso presumió que la Cámara de Diputados también cuenta con un “salón de belleza”.

Una respuesta cínica, lejana al discurso de austeridad, al de “no somos iguales”, peor aún, al de la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, que cuando tomó protesta celebró que con “ella”, llegamos todas.

Hasta ahora en redes sociales, nuestras representantes quintanarroenses en San Lázaro: Mayulí Martínez Simón, Marybel Villegas, y Mildred Ávila, ni una palabra de la estética VIP.

Mientras los mexicanos, pagamos hasta el “tinte” del Senado, por ejemplo, un grupo de trabajadoras de limpieza en el Aeropuerto Internacional de Chetumal, claman a la empresa Elim, contratada por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) cumpla con el pago puntual de su salario, y garantice sus derechos laborales.

Ante el retraso de sus sueldos, decidieron alzar la voz, y manifestarse, pero no pasaron más de 20 minutos cuando elementos de la Guardia Nacional, y directivos de “Mundo Maya”, la misma empresa de la Sedena que se apoderó del Parque Jaguar en Tulum,  las amenazaron con despedirlas, bajo el argumento de “abandonó de trabajo”. Justo, ahí, es donde la realidad, rompe el discurso. No, no llegamos todas.

A unos metros de la manifestación, una patrulla de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Quintana Roo, “vigilaba” la protesta, hasta que finalmente fue disipada. Es solo una estampa de las realidades distintas y alejadas de las mujeres en México, y las “señoras” del poder.

En nuestro país, 25 millones de mujeres forman parte de la Población Económicamente Activa (PEA), por cultura y en su mayoría, antes de salir de casa se distinguen por llegar a sus sitios de trabajo presentables con ropa y zapatos limpios, bañadas, bien peinadas.

Cuando una persona llega al trabajo a “peinarse” siempre será etiquetado como desordenado, y “huevón”, de tratarse de una conducta reincidente, es razón suficiente para perder su trabajo.

Por ello es que, si las senadoras tuvieran pudor político, y fueran congruentes con su discurso, estarían por lo menos, renunciando al cargo, y aunque por ahora no hay nada más lejano que eso.

La borrachera de poder no es eterna, y la clase política mexicana, debe saber que por más que roben, vivan como monarcas, cambien las leyes, y tuerzan a su antojo el rumbo de la nación, tarde que temprano, la fiesta se acaba, y ningún borracho se salva de la cruda, y no es exceso camparlos con alcohólicos impertinentes, y abusivos, porque se comportan como tal, perdidos de juicio, y razón.

BUSCA PIES

Al propósito del proyecto Perfect Day clausurado por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) por no contar con autorizaciones de impacto ambiental, y suspendido por un juez de distrito, por presuntas irregularidades en las modificaciones sel Programa de Desarrollo Urbano (PDU) de Othón P. Blanco.

Llama la atención que también fueron avaladas por la regidora Lidia Rojas Fabro de Movimiento Ciudadano (MC), y Presidenta de la Comisión Anticorrupción, así como el resto de regidores de “oposición”, Gustavo Pech, Erika Lizbeth Cornelio Ramos, Sonia Nallely Betancourt Castro, Daniel Isaí Linares Téllez-Girón, María Guadalupe Vázquez Baltazar, Nallely Guadalupe Gómez Villamonte, y Germán de Francisco González del Partido Acción Nacional (PAN), toditos levantaron la manita, sin decir nadita. ¿No que son distintos a la “vieja política”?

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