JOSÉ MARÍA MORELOS, Quintana Roo, 05 de enero. – No es una cuestión de interpretación del Xook K’iin, conocido en español como cabañuelas, sino una realidad que golpea directamente a la tierra. El cambio climático se ha convertido en el principal obstáculo para la milpa tradicional, un sistema de vida que durante generaciones garantizó el alimento y la subsistencia en la Zona Maya.
Don Eulogio May Moo, campesino originario de José María Morelos, aún recuerda los campos que trabajó a mano durante décadas. En aquellos años, la milpa no era únicamente maíz, sino un ecosistema diverso donde convivían frijol, ibes, calabaza y distintas variedades de chile que hoy resultan difíciles de producir sin sistemas de riego artificial.
Hace 40 o 50 años, explica, la agricultura seguía un ritual marcado por el conocimiento ancestral y el respeto a los ciclos naturales. La preparación del terreno comenzaba con la tumba del monte a hacha, seguida de la roza y quema. El cuidado de la milpa era completamente orgánico, sin fertilizantes ni pesticidas químicos, y la tierra respondía con cosechas abundantes gracias a lluvias oportunas y constantes.
“Sembrábamos elote, tomate, ibes, frijoles, chile habanero, X-Kat Ik y chile dulce. Había bastante lluvia a tiempo. Sí llueve ahora, pero ya no cuando se necesita; hoy todo es puro riego”, relata Don Eulogio, con la nostalgia de quien fue testigo de una abundancia que hoy parece lejana.
Ese equilibrio entre el cielo y la tierra se ha roto. Las lluvias llegan tarde, de forma irregular o con intensidad extrema, agotando los suelos y obligando a muchos campesinos a abandonar la milpa tradicional. Don Eulogio, quien se expresa con dificultad en español pero domina el lenguaje de la selva, ha tenido que dejar de cultivar ante un entorno cada vez más hostil.
El abandono de la milpa no representa únicamente la pérdida de un sistema agrícola; significa también el desvanecimiento de una identidad profundamente ligada al territorio y a los saberes ancestrales mayas. Una tierra cansada, marcada por el cambio climático, refleja hoy el desgaste de generaciones que vivieron en armonía con la naturaleza y que ahora ven extinguirse una forma de vida.