PLAYA DEL CARMEN, Quintana Roo, 04 de junio. – Lo que para gran parte del sector turístico representa un problema ambiental y económico, para algunos productores pecuarios se ha convertido en una alternativa productiva. Ganaderos de Playa del Carmen han encontrado en el sargazo una herramienta para mejorar sus pastizales y aumentar significativamente su capacidad de producción.
Así lo dio a conocer Fernando Chico Hall, propietario del rancho Tigre Grande, quien aseguró que el aprovechamiento de esta macroalga como fertilizante natural les ha permitido incrementar considerablemente la producción de forraje y, en consecuencia, el número de cabezas de ganado.
“Nosotros empezamos hace nueve años trabajando con el sargazo. Antes nuestra capacidad máxima era de alrededor de 100 animales; hoy contamos con más de 400 y todavía tenemos posibilidades de seguir creciendo”, explicó.
El productor señaló que el proceso para transformar el sargazo en un mejorador de suelo es relativamente sencillo. Una vez que los camiones descargan el material en el rancho, éste es extendido sobre el terreno para facilitar su exposición al viento y al agua.
Posteriormente, mediante lluvias o sistemas de riego, la sal contenida en la macroalga es eliminada gradualmente mediante un proceso natural de lixiviación, permitiendo que el material pueda incorporarse al suelo sin afectar los cultivos o pastizales.
Cuando la concentración de sal disminuye, el sargazo comienza a integrarse al terreno y a aportar nutrientes que favorecen el crecimiento del pasto utilizado para alimentar al ganado.
Chico Hall explicó que, a diferencia de lo que ocurre cuando el sargazo permanece acumulado en las playas y entra en descomposición anaerobia, en el campo el material recibe oxigenación durante su transporte y manejo, lo que favorece procesos biológicos distintos.
“El sargazo entra en un proceso de compostaje, aumenta su temperatura, se pasteuriza naturalmente y termina transformándose en un material más orgánico y disponible para las plantas”, indicó.
El ganadero consideró que este tipo de aprovechamiento podría representar una alternativa complementaria para reducir parte del impacto que genera el arribo masivo de sargazo en las costas del Caribe Mexicano, al tiempo que beneficia a productores agrícolas y pecuarios de la región.