La serpiente del cenote: el mito que resguarda la laguna Chichan K’ana’ab

JOSÉ MARÍA MORELOS, Quintana Roo, 05 de febrero. – Los más ancianos del ejido Santa Gertrudis lo saben y más de uno asegura haber sentido su presencia. En una sección de la laguna Chichan K’ana’ab, donde el agua se torna profunda y silenciosa, persiste un relato que ha sobrevivido al tiempo: el de una enorme serpiente que habita un cenote oculto y que, según la tradición oral, emerge durante las noches de luna llena.

Don Donato Balam, uno de los guardianes de esta memoria colectiva, cuenta que la historia se originó con un antiguo poblador que juró haber visto a la criatura surcar el agua con movimientos lentos y majestuosos. “Los antiguos decían que un señor vio una serpiente enorme en la laguna; allá en medio de ese brazo hay un cenote, y es donde se guarda”, relata con la certeza de quien entiende que la selva y el agua conservan secretos que no siempre se explican.

Aunque no existe registro científico que confirme la existencia de este ser, el relato sigue vivo. Se transmite entre fogones y milpas, reforzando la identidad de la comunidad, donde el respeto por la palabra de los mayores es tan profundo como el propio cenote.

Chichan K’ana’ab —cuyo significado en maya es “Pequeño brazo de mar”— es uno de los cuerpos de agua más imponentes del sur del estado, con aproximadamente 30 kilómetros de longitud. No es la primera vez que sus aguas inspiran reverencia: desde hace años circula también el mito de la “serpiente de siete jorobas”, que se dice habita frente al balneario de Dziuché. Hoy, Santa Gertrudis reclama su propia porción del misterio.

Don Donato BalamLa pancarta de quintana roolaguna Chichan K’ana’ab