PLAYA DEL CARMEN, Quintana Roo, 08 de enero de 2026.— El sistema de parquímetros en Playa del Carmen se ha convertido en un símbolo de abuso y recaudación excesiva, según denuncian residentes que a diario enfrentan multas inmediatas, inmovilizadores y costos desproporcionados por retrasos de apenas unos minutos en el pago del estacionamiento.
La inconformidad se centra en la inflexibilidad absoluta de la empresa concesionaria PlayaParq, cuyos empleados, en coordinación con elementos de Tránsito Municipal, colocan las llamadas “arañas” casi de manera automática cuando el tiempo vence, sin margen de tolerancia ni criterio humano.
Vecinos aseguran que basta olvidar recargar el parquímetro por unos minutos —muchas veces por motivos laborales— para ser sancionados con una multa cuyo costo supera en ocasiones el ingreso que acudieron a generar en la zona Centro o turística.
A esto se suma el tiempo perdido, ya que el retiro del inmovilizador puede tardar 30 minutos o más, provocando atrasos, cancelación de trabajos y pérdidas económicas adicionales. “Vienes a trabajar y terminas perdiendo. Lo que ganas se va en la multa”, relatan ciudadanos afectados.
Los inconformes cuestionan la lógica del sistema, al considerar que no distingue entre una hora de incumplimiento y un retraso menor, lo que refuerza la percepción de que el objetivo principal no es el ordenamiento vial, sino la recaudación inmediata.
Residentes del municipio exigen al Ayuntamiento revisar el contrato de concesión, establecer periodos de tolerancia razonables y frenar lo que califican como una práctica recaudatoria que castiga principalmente a quienes viven y trabajan en Playa del Carmen, mientras el impacto económico se acumula en manos de una empresa privada.
“Ordenar no debe significar castigar sin criterio”, advierten, al tiempo que piden reglas claras, sanciones proporcionales y un sistema que no convierta el estacionamiento en una trampa financiera para los ciudadanos.