PLAYA DEL CARMEN, Quintana Roo, 6 de julio de 2026.- Los recientes movimientos sísmicos registrados en la Península de Yucatán y el Caribe representan un nuevo reto para arquitectos e ingenieros, especialmente ante la posibilidad de construir edificios de mayor altura en Playa del Carmen.
Morton Coral Góngora, ingeniero especializado en estructuras y corresponsal en Seguridad Estructural, señaló que los nuevos proyectos deberán tomar en cuenta fenómenos que anteriormente no eran considerados una preocupación relevante para la región.
El especialista explicó que esta situación cobra mayor importancia de cara al nuevo Programa de Desarrollo Urbano de Playa del Carmen, que contempla la posibilidad de edificaciones más altas.
Indicó que diseñar estructuras de mayor altura implica una responsabilidad adicional, debido a que la actividad sísmica ya dejó de ser únicamente una posibilidad lejana y ha comenzado a sentirse con mayor frecuencia en la región.
Durante junio se registraron dos movimientos de baja intensidad con epicentro al noreste de Ticul, Yucatán, mientras otro sismo ocurrió frente a las costas de Cuba.
Coral Góngora señaló que estos fenómenos obligan a revisar con mayor atención los diseños estructurales y a incorporar especialistas capaces de evaluar las condiciones del subsuelo.
Explicó que el suelo kárstico de Quintana Roo y la Riviera Maya cuenta con características favorables y una importante resistencia, lo que puede ayudar a disminuir los efectos de la actividad sísmica.
Sin embargo, advirtió que esto no elimina la necesidad de realizar estudios especializados de suelo y diseñar estructuras sólidas y de calidad.
El ingeniero señaló que grandes proyectos, como el Tren Maya, requieren transmitir las cargas hacia estratos más resistentes ubicados a mayor profundidad para garantizar la estabilidad de las estructuras.
Indicó que una situación similar ocurre con hoteles y edificios de gran tamaño, cuyos cimientos deben alcanzar capas del subsuelo capaces de soportar las cargas.
Finalmente, sostuvo que aunque Playa del Carmen se encuentra en una zona de baja sismicidad, los recientes movimientos demostraron que existen aceleraciones del suelo perceptibles para la población.
Por ello, consideró necesario que la planeación urbana y los nuevos desarrollos comiencen a pensar desde ahora en estructuras más seguras y preparadas para este tipo de fenómenos.