CANCÚN, Quintana Roo, 10 de julio. – El crecimiento urbano en el norte de Quintana Roo ha puesto mayor presión sobre las zonas de conservación, por lo que se actualiza la participación de ejidatarios, empresarios, académicos y organizaciones civiles en los consejos encargados de dar seguimiento a las áreas naturales protegidas del estado.
Javier Caballar Osorio, director general del Instituto de Biodiversidad y Áreas Naturales Protegidas de Quintana Roo, explicó que cada zona protegida cuenta con un subconsejo donde participan distintos sectores relacionados con su territorio y conservación.
En estos espacios intervienen comunidades ejidales, representantes de la iniciativa privada, organizaciones no gubernamentales y especialistas, quienes pueden dar seguimiento a las acciones que se realizan dentro de cada área.
El proceso de actualización se desarrolla en todas las áreas naturales protegidas estatales, entre ellas la Reserva Estatal del Manatí Bahía de Chetumal, considerada la de mayor extensión.
Caballar Osorio señaló que la intención es fortalecer la participación de quienes viven, trabajan o desarrollan actividades alrededor de estos espacios, para que las decisiones no queden únicamente en manos de una dependencia.
Uno de los principales retos se encuentra en el norte de Quintana Roo, donde la expansión urbana obliga a mantener mayor vigilancia sobre el uso del territorio y su compatibilidad con las zonas de conservación.
Entre las áreas donde se reforzarán acciones se encuentra la laguna Chacmuchuch, que recibió recursos para proyectos ambientales.
También se contemplan trabajos en El Castillito y la Bahía de Chetumal, donde se busca mantener activos los mecanismos de participación y seguimiento.
La actualización de estos consejos ocurre en medio de una presión creciente sobre el territorio, por lo que el reto será que la participación de comunidades y especialistas se traduzca en decisiones capaces de frenar afectaciones y no solo en reuniones de seguimiento.