TULUM, Quintana Roo, 22 de enero. – Las casas de empeño que aún operan en Tulum reportan una disminución significativa en la afluencia de clientes durante la llamada cuesta de enero, un periodo que tradicionalmente impacta la economía familiar, pero que este año se ha visto acentuado por factores locales.
Los encargados de estos establecimientos atribuyen la baja a la reducción de población en la zona, la menor ocupación hotelera y un contexto económico más restrictivo. Tal es el caso de Tío Rico, donde la actividad comercial se encuentra muy por debajo de los niveles registrados en años anteriores.
El encargado del negocio, Abel Beltrán, explicó que en este inicio de 2026 el volumen de empeños y ventas se sitúa apenas entre 40 y 50 por ciento de su capacidad, lo que representa una caída de entre 60 y 70 por ciento en comparación con el mismo periodo del año pasado.
Detalló que en 2023 las ventas alcanzaban entre 90 y 100 por ciento de su operación habitual, mientras que actualmente la afluencia diaria ronda entre 60 y 70 personas, cuando anteriormente se atendían de 100 a 120 clientes al día. Los artículos que más se empeñan siguen siendo joyería y teléfonos celulares, y en menor medida herramientas de trabajo.
Beltrán añadió que el número de casas de empeño en la cabecera municipal también se ha reducido, reflejo de un entorno económico más complejo para este tipo de giros comerciales, altamente dependientes de la demanda local y de la dinámica turística.
La situación, señaló, evidencia un panorama económico más estrecho en Tulum, donde la actividad turística y la movilidad de residentes influyen directamente en los pequeños comercios. La expectativa de los empresarios del sector es que la llegada gradual de visitantes y el repunte de la ocupación ayuden a una lenta recuperación en las próximas semanas.