Advierten impacto de la obsolescencia programada en electrodomésticos

JOSÉ MARÍA MORELOS, Quintana Roo, 04 de marzo. – Lo que antes era una práctica común —reparar un electrodoméstico para prolongar su vida útil— hoy se ha vuelto cada vez más raro. En comunidades como Dziuché, técnicos con décadas de experiencia advierten que la llamada obsolescencia programada ha transformado la forma en que se fabrican y consumen los aparatos domésticos.

Ramón Aguilera Castillo, quien llegó a esta comunidad hace aproximadamente 30 años y se dedica a la reparación de electrodomésticos, recuerda que anteriormente los aparatos eran diseñados para durar y podían arreglarse fácilmente con piezas simples.

“En tu mismo taller encontrabas la piececita que se le podía haber echado a perder a tu licuadora, a tu plancha o a tu radio; era muy sencillo arreglarlos. Ahora no, tienes que llevarlos a un centro especializado donde te van a dar largas y te van a cobrar muy caro”, relató.

El técnico explicó que muchos equipos actuales están fabricados con componentes más complejos o sellados que dificultan su reparación, lo que obliga a los consumidores a reemplazarlos en lugar de repararlos.

Este modelo de producción, conocido como obsolescencia programada, implica que los productos son diseñados con una vida útil limitada, lo que acelera su reemplazo en el mercado.

Así, en menos de cinco años, muchos electrodomésticos terminan desechados, en una dinámica donde, para muchos usuarios, resulta más costoso repararlos que adquirir uno nuevo.

Para Aguilera, el cambio refleja una transformación en la industria y en los hábitos de consumo: de aparatos hechos para durar décadas, a dispositivos que nacen con una fecha cercana para convertirse en basura.

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