JOSÉ MARÍA MORELOS, Quintana Roo, 08 de enero. – Campesinos dedicados a la citricultura en la zona maya de Quintana Roo se mantienen en estado de alerta ante la espera de un diagnóstico fitosanitario integral que permita conocer el nivel real de afectación provocado por diversas plagas en las unidades de riego de la región.
Tras una serie de monitoreos iniciados a finales del año pasado, los productores buscan definir con precisión el impacto que estos organismos han tenido sobre los cultivos de limón y naranja, pilares de la economía rural en el centro y sur del estado.
El presidente de la Junta Local de Sanidad Vegetal, Venancio Abán Mejía, explicó que existe plena conciencia entre los citricultores sobre la presencia de plagas que comprometen la salud de los árboles. No obstante, subrayó que el reto actual va más allá de identificar el daño, pues ahora se busca cambiar la estrategia de combate hacia métodos más sustentables.
Ante este escenario, la recomendación del organismo ha sido clara: reducir el uso excesivo de pesticidas e insecticidas químicos. Abán Mejía señaló que la intención es permitir que los procesos biológicos naturales actúen, favoreciendo la propagación de hongos benéficos que ayuden a controlar las plagas sin dañar el entorno ni la calidad del fruto.
Aunque enfermedades como el HLB o Dragón Amarillo, el Virus de la Tristeza de los Cítricos y los Trips son problemáticas conocidas en los huertos de la región y han sido contenidas con manejo técnico, la principal preocupación actual es la mosca prieta, un insecto altamente agresivo que podría poner en riesgo la producción de este año.
Debido a su impacto, el sector aguarda los resultados de estudios especializados que permitirán definir un mecanismo de control eficaz. Con este diagnóstico, los citricultores podrán trazar una ruta crítica que les permita salvar la cosecha sin comprometer la producción orgánica y la sanidad de los cultivos.

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