DOCUMENTOS || Playaparq recauda millones, pero opera sin transparencia ni seguridad para la ciudadanía

PLAYA DEL CARMEN, Quintana Roo, 14 de enero de 2026.-  Mientras miles de ciudadanos pagan diariamente por estacionarse en la vía pública o enfrentan multas asociadas al uso de parquímetros, Playaparq —nombre comercial de la empresa Promotora de Reordenamiento Urbano, S.A. de C.V.— opera un sistema que recauda millones de pesos sin rendir cuentas claras a la población.

De acuerdo con un análisis de los ingresos del sistema, Playaparq obtiene alrededor de 14 millones de pesos al año por concepto de cobro de parquímetros y multas. Sin embargo, la ciudadanía no tiene acceso a información pública clara que explique cuánto se recauda exactamente, cómo se administra ese dinero ni en qué se reinvierte.

En los hechos, se cobra puntualmente, pero no se informa. Millones de pesos sin explicación pública.

El sistema de parquímetros es un servicio público concesionado, autorizado por el Ayuntamiento y operado sobre calles y espacios que pertenecen a todos. Bajo ese contexto, la empresa concesionaria no debería operar con opacidad, sino bajo principios de rendición de cuentas y máxima publicidad.

No obstante, Playaparq:

No publica reportes claros de ingresos

No transparenta el destino de los recursos

No informa cómo se distribuyen los montos recaudados por multas

No explica qué porcentaje se destina a mantenimiento, modernización o seguridad

Para la ciudadanía, el resultado es simple: millones de pesos recaudados sin una explicación pública proporcional a la magnitud del ingreso.

Un sistema que recauda como moderno, pero opera como obsoleto

La falta de transparencia resulta aún más grave cuando se observa el estado del sistema. A pesar de los ingresos anuales cercanos a los 14 millones de pesos, los parquímetros operados por Playaparq muestran signos claros de obsolescencia.

Equipos antiguos, tecnología rezagada y fallas recurrentes forman parte de la experiencia cotidiana de los usuarios. Lejos de una modernización visible, el sistema parece estancado, como si los recursos que genera no se reflejaran en mejoras reales.

Parquímetros a oscuras: un riesgo que alguien decidió ignorar. A la opacidad financiera y la obsolescencia tecnológica se suma un problema que impacta directamente en la seguridad ciudadana: la falta de iluminación en los parquímetros, especialmente durante la noche.

Usuarios denuncian que los puntos de pago permanecen en penumbra, obligando a las personas a realizar operaciones en condiciones que facilitan robos y agresiones. No se trata de una falla menor, sino de una omisión que pone en riesgo la integridad física de quienes usan el servicio.

Pese a ello, Playaparq no ha explicado públicamente por qué no se ha corregido esta situación, ni ha informado qué acciones se han tomado para garantizar la seguridad de los usuarios.

Un operador privado que administra recursos públicos. Playaparq suele presentarse como una empresa privada, pero su operación no lo es. Cobra tarifas autorizadas por la autoridad, gestiona el uso del espacio público y obtiene ingresos directos de la ciudadanía. Bajo esas condiciones, no puede actuar como si se tratara de un negocio ordinario.

La falta de transparencia en un servicio público concesionado no es un detalle administrativo, es un problema que afecta el derecho ciudadano a saber cómo se manejan los recursos que paga todos los días.

Ciudadanía sin información, pero con cobros constantes

Hoy, el panorama es preocupante: 14 millones de pesos anuales recaudados por Playaparq

Parquímetros obsoletos

Falta de iluminación que pone en riesgo a los usuarios

Cero información pública clara sobre el destino de los recursos

La concesión fue otorgada con el argumento de mejorar el orden urbano y la movilidad. Sin embargo, sin transparencia, sin modernización visible y sin condiciones mínimas de seguridad, el sistema se aleja de su finalidad pública.

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