JOSÉ MARÍA MORELOS, Quintana Roo, 05 de enero. – Lo que durante años pareció quedar relegado a festivales escolares y actos protocolarios vive hoy un renacimiento vibrante en el sur del estado. En José María Morelos, la jarana ha dejado de ser una pieza de museo para convertirse en un movimiento cultural y social que entusiasma a niñas, niños, jóvenes y adultos.
Este resurgimiento tiene como principal motor a las nuevas generaciones, que han asumido la danza regional como una forma viva de identidad. Un ejemplo de ello es la agrupación Corazón de la Zona Maya, integrada por más de 70 jaraneros y dirigida por el instructor Jesús Enrique Cobá Ucán, quienes recorren de manera constante la península participando en vaquerías tradicionales que dan inicio a las fiestas patronales.
Cobá Ucán explicó que el auge actual de la jarana no es casual. Señaló que las redes sociales han sido clave para despertar el interés de los jóvenes, al acercarlos a contenidos culturales que antes no estaban a su alcance. La difusión realizada por creadores y promotores culturales, como Carol Nájera Flota, ha servido como puente para que nuevas audiencias se acerquen a esta expresión artística.
De acuerdo con el instructor, hoy los jóvenes no solo buscan aprender a bailar, sino vivir la experiencia completa: trasladarse a comunidades, convivir en las fiestas, pasar la noche y compartir la gastronomía local, reforzando así el vínculo con sus raíces.
Tras años en los que muchas vaquerías lucían desoladas, la jarana ha recuperado su carácter orgánico y comunitario. Este baile de sones españoles con profundo mestizaje peninsular ha salido nuevamente a las plazas públicas, donde el zapateo dejó de ser solo una herencia de los abuelos para convertirse en una expresión viva de identidad que hoy late con fuerza en la Zona Maya.

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