JOSÉ MARÍA MORELOS, Quintana Roo, 12 de enero. – Tener lupus en México representa un desafío mayúsculo; padecerlo sin recursos económicos ni acceso a la seguridad social se convierte, en la práctica, en una lucha diaria por la supervivencia. En el municipio de José María Morelos, Efrén Ulises Uitzil Dzul enfrenta esta realidad, librando una batalla constante no solo contra la precariedad, sino contra su propio sistema inmunológico.
El calvario de Efrén comenzó hace algunos años, cuando dolores intensos y hemorragias esporádicas lo obligaron a iniciar un largo peregrinar médico. El primer gran obstáculo fue obtener un diagnóstico certero, el cual requirió estudios especializados de alto costo. Tras meses de incertidumbre, el resultado confirmó una enfermedad crónica, poco común y sumamente onerosa.
El impacto del lupus no solo se mide en deterioro físico, sino también en el costo económico que implica su tratamiento. De acuerdo con el propio paciente, uno de los medicamentos principales que utiliza, el micofenolato, tiene un costo que oscila entre los 12 mil y 14 mil pesos por un periodo de apenas cuatro o cinco meses.
“A eso hay que sumarle los corticoides y los anticoagulantes; en total, el tratamiento ronda los 30 mil pesos”, explicó Efrén, quien señaló que cubrir estos gastos resulta prácticamente imposible para una familia de escasos recursos.
A la carga económica se suma la invisibilidad social de la enfermedad. Al no presentar siempre síntomas externos evidentes, el padecimiento suele ser minimizado, lo que ha dificultado que Efrén encuentre apoyo dentro de su propia comunidad, donde persiste el desconocimiento sobre esta enfermedad autoinmune.
Durante su paso por distintos hospitales de la península y a través de investigaciones personales, Efrén ha identificado que en José María Morelos existen al menos otras tres personas diagnosticadas con lupus, quienes podrían estar enfrentando condiciones similares de abandono y falta de atención especializada.
Hoy, su historia no solo refleja una lucha individual, sino un llamado urgente para que el lupus deje de ser una enfermedad invisible en la Zona Maya y se reconozca que, sin apoyo institucional y social, el derecho a la salud se vuelve inalcanzable para quienes viven con padecimientos crónicos.

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