CANCÚN, Quintana Roo, 25 de junio. – Conservar ecosistemas sanos sin frenar el desarrollo de las comunidades que habitan dentro y alrededor de ellos es uno de los principales retos que enfrentan actualmente las Áreas Naturales Protegidas de Quintana Roo, señaló Javier Carballar Osorio, director del Instituto de Biodiversidad y Áreas Naturales Protegidas del Estado.
El funcionario explicó que la población debe percibir a las áreas protegidas como aliadas del desarrollo sustentable y no como un obstáculo para el crecimiento económico, especialmente ante el auge de proyectos inmobiliarios, turísticos e industriales en la entidad.
Carballar Osorio indicó que el desafío consiste en mantener ecosistemas saludables, pero también en integrar a las comunidades que viven en estas zonas o en sus alrededores, mediante actividades sustentables que generen beneficios económicos.
“El reto es que sientan que es un aliado, que conviene tener un área protegida, comunidades, actividades sustentables y que estos desarrollos también tengan cierta posibilidad económica”, expresó.
El director del Ibanqroo sostuvo que las áreas protegidas deben entenderse como espacios que pueden ordenar el territorio, cuidar los recursos naturales y, al mismo tiempo, permitir modelos productivos compatibles con la conservación.
Reconoció que existen presiones sobre los recursos naturales de Quintana Roo, derivadas del crecimiento poblacional, turístico e inmobiliario, por lo que es necesario reforzar las estrategias de protección ambiental.
Sin embargo, puntualizó que las Áreas Naturales Protegidas son solo una de las herramientas de conservación, por lo que también deben fortalecerse corredores biológicos, esquemas complementarios de protección y programas de concientización ambiental.
Actualmente, alrededor del 25 por ciento del territorio terrestre de Quintana Roo se encuentra bajo algún esquema de conservación, lo que coloca a la entidad entre las principales del país en materia de protección ambiental.
De acuerdo con registros oficiales y estatales, el estado cuenta con aproximadamente 31 Áreas Naturales Protegidas, entre federales y estatales, distribuidas en zonas terrestres y marinas.
Carballar Osorio afirmó que el reto es lograr que la conservación sea compatible con el bienestar de las comunidades, de manera que el cuidado de la biodiversidad también se traduzca en oportunidades de desarrollo responsable para Quintana Roo.

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