Rescatan campesinos semillas criollas para defender la milpa maya en José María Morelos

JOSÉ MARÍA MORELOS, Quintana Roo, 19 de junio de 2026.- En un municipio de vocación rural como José María Morelos, campesinos mantienen viva la defensa de la milpa maya mediante la preservación de semillas originarias, prácticas agroecológicas y el cuidado de la tierra frente al avance de modelos agrícolas dependientes de químicos y semillas híbridas.

Uno de estos productores es Lorenzo Acevedo Castillo, agricultor del ejido Kilómetro 50, quien resguarda variedades criollas de maíz y comparte parte de sus semillas con otros campesinos interesados en conservar la siembra tradicional.

El agricultor explicó que actualmente conserva los últimos kilos de semilla criolla de ciclo corto, conocida por su desarrollo aproximado de tres meses y medio, además de variedades nativas que, aseguró, son cultivadas sin químicos.

Acevedo Castillo destacó que preservar estas semillas no sólo permite mantener viva una herencia agrícola, sino también proteger la tierra, evitar su contaminación y fortalecer una forma de producción más sana para las familias campesinas.

“Esto es nativo, es criollo, no es híbrido; lo hacemos sin químico. Es conservar la semilla y conservar también la tierra, no contaminarla”, señaló el productor.

Como agricultor de temporal, Lorenzo Acevedo sabe que la siembra depende de los tiempos de la tierra y de la llegada constante de lluvias. Aunque en días recientes se registraron precipitaciones que ayudaron a romper la racha de sequía, consideró necesario esperar a que el suelo acumule suficiente humedad.

Explicó que algunos compañeros ya comenzaron a sembrar, pero en su caso esperará hasta después del 20 o 24 de junio, siempre que las lluvias continúen, pues la tierra ya se encuentra preparada y sólo falta que las condiciones sean adecuadas para iniciar el ciclo agrícola.

El productor señaló que sembrar antes de tiempo puede representar un riesgo, debido a que los primeros aguaceros no siempre garantizan la humedad necesaria para el desarrollo de la planta, especialmente después de un periodo de sequía extrema.

Acevedo Castillo también resaltó que el programa federal Sembrando Vida ha sido un apoyo importante para impulsar el rescate de la milpa tradicional, al promover prácticas ecológicas y reducir el uso de agroquímicos en las parcelas.

Para campesinos como Lorenzo, conservar las semillas criollas representa una forma de resistencia productiva y cultural, ya que permite mantener la autonomía del campo, proteger la biodiversidad y asegurar que las futuras generaciones puedan seguir sembrando con identidad propia.

En José María Morelos, la milpa maya sigue siendo más que una actividad agrícola: es una forma de vida ligada al territorio, a la alimentación y al conocimiento heredado por generaciones.

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