CANCÚN, Quintana Roo, 5 de enero de 2026.— Venezolanos residentes en Cancún y activistas sociales se congregaron la tarde del domingo en la glorieta de El Ceviche, en el centro de Cancún, para expresar posturas encontradas tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro, ocurrida el sábado pasado.
Alrededor de las 17:00 horas, un primer grupo de activistas se manifestó para condenar la intervención militar estadounidense, argumentando que los cambios políticos en Venezuela deben ser decididos exclusivamente por su propio pueblo.

José Pech, uno de los participantes, señaló que el intervencionismo extranjero representa un riesgo para otros países de América Latina, al sentar un precedente que podría extenderse a otras naciones, incluido México. Aclaró que su postura no implica respaldo al gobierno de Maduro, sino un rechazo a la injerencia militar de un país extranjero en asuntos internos.
“No defendemos a Maduro, defendemos el derecho de los pueblos a decidir su propio destino sin imposiciones externas”, expresó.
Posteriormente, otro grupo de asistentes manifestó una postura distinta. Marilyn Torres Leal, presidenta de la Fundación Cisvac, reconoció que, aunque no aprueban las guerras ni los métodos utilizados, consideró que la intervención fue el único camino para poner fin al mandato de Maduro, al que calificó como una dictadura.
Torres Leal minimizó los señalamientos de que la intervención tuvo como objetivo principal el control del petróleo venezolano, argumentando que ese recurso ha estado bajo influencia extranjera durante décadas. Añadió que la captura del mandatario representa el primer paso para desmantelar el régimen y llevarlo ante la justicia por los cargos criminales que pesan en su contra.
La concentración se desarrolló de manera pacífica y evidenció la división de opiniones incluso dentro de la propia comunidad venezolana, en un contexto internacional que sigue generando reacciones y debate en distintos países.

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