JOSÉ MARÍA MORELOS, Quintana Roo, 02 de junio. – El uso de productos agroquímicos en la agricultura no debe ser satanizado ni restringido de manera indiscriminada, siempre que su aplicación se realice bajo criterios técnicos, con supervisión profesional y respetando las dosis adecuadas, aseguró el ingeniero agroecólogo Jorge Alejandro Pacheco Cab.
El especialista señaló que recientemente participaron en un proyecto de producción de chile que arrojó resultados positivos tanto en rendimiento como en calidad, demostrando que la combinación de conocimiento científico y buenas prácticas agrícolas puede generar beneficios para los productores sin comprometer la salud de los consumidores ni el medio ambiente.
Pacheco Cab explicó que el trabajo se desarrolló con cultivos de chile Cat y chile dulce, los cuales lograron una producción favorable a pesar de las condiciones climáticas registradas durante el ciclo agrícola.
“Hubo un buen rendimiento de la planta pese a las condiciones climáticas y también gracias a un manejo adecuado de las cantidades y dosificaciones de los productos agroquímicos”, comentó.
El agroecólogo sostuvo que uno de los principales problemas detectados en el campo es el uso incorrecto de estos insumos debido a la falta de asesoría técnica especializada para los productores.
Indicó que, en muchos casos, los agricultores aplican fertilizantes y agroquímicos sin conocer las dosis recomendadas por hectárea o las etapas específicas del cultivo en las que deben utilizarse, situación que puede afectar tanto la productividad como la inocuidad de los alimentos.
“No cuentan con una asesoría técnica adecuada que les indique cuánta cantidad utilizar por hectárea o por litro. Tiene mucho que ver saber aplicar los productos y en qué etapa del cultivo hacerlo”, explicó.
Pacheco Cab destacó que, pese a la utilización de agroinsumos sintéticos durante el proyecto, los análisis realizados a la cosecha confirmaron que los productos obtenidos eran inocuos para el consumo humano.
Finalmente, afirmó que el uso responsable y técnicamente supervisado de agroquímicos representa una herramienta importante para garantizar volumen, calidad y competitividad en la producción agrícola, manteniendo como prioridad la protección de la salud de los consumidores.